La entrada del Gran Poder que nos acompaña año tras año, sin
duda un símbolo cultural. Esta gestión se presentaron 74 fraternidades y más de
40 mil bailarines. Una combinación de identidades.
Hay muchas cosas rescatables de este acontecimiento masivo,
sin embargo hay muchas cosas que manchan este encuentro cultural. Entre las
cosas buenas la preservación de las distintas danzas junto con los hermosos,
diversos y coloridos trajes típicos de las distintas danzas bolivianas. Otro punto
a favor es el gran movimiento económico que beneficia a comerciantes, bordadores,
artesanos, orfebres y músicos.
Pero ya no podemos cerrar los y desviar la mirada de las
cosas malas que hay en esta gran entrada. Los excesos de cada año,
lastimosamente los hemos naturalizado, de modo que resulta paradójico mezclar
la fe con el festejo desmedido, que hace que muchos rompan con el autocontrol
en el consumo de bebidas alcohólicas.
Lamentablemente ya se está enraizado en nosotros ignorar muchas
de las propuestas culturales, si no hay alcohol de por medio. Gran ejemplo son
los museos que raramente visitamos o alguna exposición artística.
Dejemos a un
lado estas actitudes que poco bien nos
hacen. Si no cambiamos los excesos y el libertinaje, será esa
nuestra herencia a las futuras generaciones y nuestra tradición se irá
perdiendo en el tiempo. Está en nuestras manos tener un majestuoso gran poder
manchado con la sombra del alcohol o un desolado gran poder sin la sombra del alcohol.
Nikita, usa los signos de puntuación.
ResponderEliminarEntre las cosas buenas: la preservación de las distintas danzas y los hermosos, diversos y coloridos trajes típicos de las diferentes danzas bolivianas.
Escribiste: Pero ya no podemos cerrar los y desviar la mirada de las cosas malas que hay en esta gran entrada. Los excesos de cada año, lastimosamente los hemos naturalizado, de modo que resulta paradójico mezclar la fe con el festejo desmedido, que hace que muchos rompan con el autocontrol en el consumo de bebidas alcohólicas.
Mejor así: Pero ya no podemos cerrar los ojos y desviar la mirada de las cosas malas que hay en esta gran entrada, entre ellas el consumo excesivo de alcohol. Lastimosamente, lo hemos naturalizado. Resulta paradójico mezclar la fe con el festejo desmedido.
8 sobre 10.