En este día tan especial, las palabras no alcanzan para
poder agradecer a mi querida maestra. La conozco desde mis seis años y ella continúa
siendo una guía para mí. Recuerdo como en cada clase se esforzó por darnos una
buena enseñanza. Trataba a todos por igual, siempre nos recordaba lo especiales
que somos, nos miraba con amor y mucho respeto.
Gracias a usted descubrí un gran talento en mí, la declamación,
que desarrolle con su ayuda. Se preocupó por mí incluso cuando ya no fue mi
maestra, siempre me ayudaba a prepararme para los concursos de declamación.
Cuando termine el colegio me dejo sus sabias palabras, la última vez que la vi
estaba tan feliz por mí, porque entre a la universidad.
Para mí es un ángel con los cabellos color plata, su rostro
se ilumina con la bondad de sus ojos. Siempre escuche palabras de aliento de usted.
Gracias por ser tan entregada a su labor. El día que enseñe espero poder ser
como usted.
¡Bien, Nikita, mejoraste bastante! Sin embargo, debes caminar a la excelencia.
ResponderEliminarEn el segundo párrafo comienzas a escribir en segunda persona, en la primer parte escribías en primera persona, cuando va a hacer ese giro, usa el apelativo:
Profesora, gracias a usted descubrí un gran talento en mí: la declamación, y lo desarrolle con su ayuda. Se preocupó por mí, incluso, cuando ya no era mi maestra (usa tiempos verbales adecuados).
Siempre me ayudaba a prepararme para los concursos de declamación. Cuando termine el colegio (como condicional), me dejó sus sabias palabras (¿cuáles?). La última vez que la vi estaba tan feliz por mí porque había entrado a la universidad (Separa las ideas con puntos y las oraciones con comas).
Para mí, usted es un ángel de cabellos color plata y sus ojos bondadosos (evita la conjunción CON si estás describiendo). Siempre escuché palabras de aliento de usted (usa tildes: escuché, dejó).
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